
Deje de perder dinero cada vez que baja la temperatura
Es una pesadilla para cualquier dueño de restaurante. Tienes un espacio exterior maravilloso, pero en cuanto hace frío, las mesas se vacían.
La mayoría de las personas intentan solucionar este problema con calefactores de aire forzado. Pero el problema es que ese calor desaparece en cuanto sale del aparato. Es un desperdicio de electricidad, y tus clientes siguen sintiéndose fríos.
Por eso utilizamos calefactores infrarrojos montados en el techo. En lugar de intentar calentar todo el espacio exterior (lo cual es imposible), estos calefactores calientan directamente a las personas y los muebles. Es como estar sentado bajo el sol en un día otoñal.
Elegir la ubicación adecuada
Si los instalas entre 2.5 y 4 metros de altura, crearás una “zona cálida” justo encima de las mesas.
Tus clientes no necesitan esos paraguas plásticos voluminosos ni mantas pesadas que tardan mucho en lavarse. El calor penetra directamente en su ropa. Cuando las personas se sienten cómodas, se quedan más tiempo. Piden esa botella extra de vino o ese postre que no planeaban pedir. Es una situación ganar-ganar.
Un consejo importante
Debes tener cuidado con la potencia de los calefactores. Si colocas un calefactor de alta potencia demasiado cerca del suelo, tus clientes terminarán con la cabeza caliente, mientras que sus pies seguirán helados. Es una sensación extraña y no es una buena experiencia para comer. Sugerimos instalarlos de manera estratégica, para que haya calor uniformemente en todo el patio, sin zonas frías.
¿Vale la pena realmente?
La matemática es bastante simple: más espacio utilizable significa más personas que comen y beben. Si puedes extender la temporada al aire libre de seis meses a diez, la factura eléctrica será insignificante comparada con los ingresos adicionales.
La instalación es fácil: se trata simplemente de conectarlos al sistema eléctrico del techo. Una vez instalados, no hay partes móviles que puedan romperse. Lo único que debes hacer es mantener los reflejores limpios. Si se acumula polvo en esos espejos, perderás entre el 10 y el 15% del calor generado. Un simple pulido de vez en cuando asegura que todo funcione a plena capacidad.